Por Fernanda Lencina – Asistente de cuentas Las empresas invierten recursos considerables en construir narrativas, posicionar sus marcas y ganar presencia en el debate público. Definen audiencias, segmentan mercados y desarrollan mensajes clave pero hay una pregunta que pocas veces se examina con suficiente rigor: ¿cuánto de lo que decimos responde a las preocupaciones de